Otra mirada sobre reformas en la Universidad Nacional
Los colectivos y asociaciones profesorales de la U. N. que suscribimos este documento, consideramos importante manifestarnos ante la opinión pública para mostrar la inexactitud de la información difundida por la rectoría sobre el conjunto de reformas en curso, que incluye la de todos los estatutos de la Institución y la reorientación de sus tareas académicas. Nos preocupa el proyecto de universidad que se busca y a quiénes beneficiará. A la vez queremos llamar la atención sobre los métodos con los cuales se está adelantando, soslayando los principios de respeto, participación y pluralidad de pensamiento que han caracterizado la vida académica de la Universidad Nacional.
De una parte, en distintos escenarios el Rector ha descalificado de manera persistente la labor docente y ha menospreciado al profesorado, desconociendo las evidencias de la alta calidad de su trabajo que ubican a la UN entre las mejores del país: resultados sobresalientes en los exámenes de estado (ECAES), destacados lugares en grupos de investigación, producción académica y publicaciones y liderazgo en programas de extensión de calidad e impacto reconocidos, entre otros. Tales declaraciones, que desconocen la larga e importante trayectoria de la UN, parecieran tener como objetivo mostrar ante la opinión pública el supuesto carácter obsoleto e incompetente de la Institución y de quienes disienten de las reformas, situación que demandaría un proyecto de Universidad presuntamente nuevo, mejor y por lo tanto indiscutible.
De otra parte, el Rector ha insistido, con gran cubrimiento en los medios de circulación nacional, sobre el amplio debate y participación generados en la comunidad universitaria en torno a la reforma. Sus afirmaciones se sustentarían en las estadísticas del número de reuniones realizadas en todas las Facultades y en un conjunto de comunicaciones públicas y noticias difundidas en la página Web, la emisora y el periódico de la Universidad. En general estas acciones se han reducido a la presentación de las reformas propuestas; pero presentar no equivale a discutir. En el mejor de los casos se ha permitido a otros miembros de la comunidad formular sus observaciones; con frecuencia se han descalificado o ignorado los reparos mediante respuestas ya elaboradas que impiden la construcción colegiada. Pareciera que se confunde el monólogo con el diálogo.
Desde diversas unidades y grupos de trabajo de nuestra Universidad se han elaborado juiciosos documentos, observaciones críticas y propuestas alternas sobre las reformas que no han merecido la atención de los reformadores. Preocupa además que aún antes de su aprobación, se hayan adoptado algunos de los cambios propuestos. No creemos que ésta sea la manera de construir una participación real de la comunidad en la definición de los destinos de la Institución y menos aún que tales procedimientos alienten el debate académico que, a nuestro juicio, requiere la discusión sustentada y a la vez demanda el respeto por las opiniones del otro. Es importante señalar que las reformas comenzaron por modificar los mecanismos participativos de consulta para la designación de las directivas de la Universidad y han seguido con la modificación de la estructura de la Institución con la aprobación del Estatuto General el pasado 13 de marzo.
* Publicado en el Espectador. Año 118. No.34.120. Semana del 27 de marzo al 2 de abril de 2005. Página 7A.
A casi dos años al frente de los destinos de la UN, no se conocen las ejecutorias de las directivas actuales en temas urgentes, pues su esfuerzo se ha concentrado en imponer con plazos perentorios, nuevas reglas de juego para la vida universitaria, desde la vinculación de profesores a la reorientación de programas curriculares. A la vez se detuvieron programas académicos estratégicos y proyectos de infraestructura como el de acreditación internacional, iniciativas por la paz, y la construcción de laboratorios de alta tecnología y de nuevas aulas de clase.
Para la rectoría el nuevo proyecto de Universidad se justifica como alternativa eficiente frente a unos Estatutos de reciente aplicación, cuyos frutos y limitaciones no se han evaluado a cabalidad. No desconocemos la necesidad de cambios en la Universidad, tampoco nos oponemos a que haya profesores mejor calificados ni al continuo mejoramiento de los programas académicos. Disentimos sí frente al estilo autocrático de una reforma basada en un modelo que privilegia la lógica del mercado: autofinanciación, subsidio a la demanda y devaluación del trabajo.
La Universidad Nacional es un patrimonio de la nación que ante todo pertenece a las próximas generaciones y no a quienes transitoriamente la administran. Las reformas que se están adelantando pueden constituirse en un modelo inadecuado de universidad, que descarta la excelencia académica y que se espera replicar en el resto de la educación superior. En consecuencia, cualquier reforma en la Universidad Nacional debe atender los principios que la definen como una institución autónoma de carácter público, donde la educación se entiende como un derecho para todas y todos los colombianos, y como un espacio de pluralismo y de confrontación académica de saberes. La defensa urgente de estos principios hace parte del compromiso de los estamentos universitarios con la construcción de nación.
Bogotá, 17 de marzo de 2005
Comité de Representantes Profesorales, sede Bogotá
Seminario Permanente de Profesores
Profesores y profesoras, periódico UpinióN
Grupo Clínica de Grandes Animales, Universidad Nacional
Asociación de Profesores UN de Medellín, Manizales y Palmira (APUN)
Asociación Sindical de Profesores Universitarios, UN, Bogotá (ASPU)
Representantes profesoral y estudiantil al Consejo Superior Universitario
[warning]Las Asociaciones Profesorales y el Comité de Representantes Profesorales quieren que el conjunto de la Comunidad que integra la Universidad Nacional de Colombia, comenten el texto de esta declaración y si están de acuerdo la suscriban. Además su discusión sea el punto de partida de las reuniones de Claustros convocadas para el lunes 28 de marzo de 2005.[/warning]